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Supera el estrés

El estrés es una reacción natural de cuerpo. Nos ayuda a estar alerta, atentas y activas para poder superar situaciones de peligro o épocas en las que tenemos muchas cosas que hacer.


El estrés hace que aumente los latidos del corazón y que nuestra respiración se acelere, para que podemos ser más rápidas. También amplia nuestra capacidad de observación y de atención para resolver problemas.


Los cambios en la vida siempre generan estrés, sean positivos o negativos. Nuestro cuerpo se prepara para adaptarse a nuevas situaciones. Cada persona acepta un nivel de estrés diferente. Hay personas que aceptan un elevado nivel de trabajo, y otras que con pocas tareas se estresan. Además, una misma situación puede ser estresante para una persona y para otra no.

Pero no podemos vivir siempre, todos los días, con un nivel de estrés muy elevado. Porque al final el cuerpo se agota y aparecen problemas de salud física y psicológica.


Los problemas se producen cuando estamos muy estresadas, pero no nos damos cuenta. Ocupamos las 24 horas del día en hacer actividades para las demás personas. Queremos hacer muchas cosas, ser rápidas y hacer todo perfecto.


Aprender a superar el estrés nos da calidad de vida. Cada una de nosotras tendrá que buscar sus estrategias propias.

Observa tu cuerpo para detectar los síntomas del estrés. Por ejemplo, si te duele la mandíbula de tenerla apretada, si tienes contracturas en los hombros o espalda, si tienes tics nerviosos (mover las piernas, chasquear los dedos, etc.).

Identifica qué situaciones te generan estrés. Valora si es algo temporal, que con el tiempo finalizará, y podrás recuperar tu ritmo normal de vida.

Ten una actitud positiva y piensa que todo se puede cambiar. No te preocupes en exceso. No te exijas ser perfecta. Es mejor ser natural.




Estudia cómo es tu día a día. Qué tiempo ocupas haciendo cosas para los demás y cuantas horas son para ti. Busca huecos para ti. Para hacer actividades que te gusten y que no te exijan mucho esfuerzo. Mejor que sea junto con otras personas con quienes te sientas en igualdad.

Revisa cada una de las tareas que realizas y valora si todas son imprescindibles o hay alguna que puedes quitar de tu rutina.

Comunícate con las personas de tu entorno. Intenta repartir las tareas.

Aprende a decir NO. No te preocupes por agradar a todo el mundo. Pon tus límites.

Aprende a controlar tus enfados. Respirar profundamente y calmarnos nos ayuda.

No te aísles, comunícate expresa lo que sientas tanto si es enfado como si es alegría. No estás sola, busca y cuida a tus amigas. Participar en tu Asociación te puede ayudar.