Otros nombres:
Caña, cubata, tinto, licor, copa, chupito…
¿Qué es?
El alcohol es, junto con el tabaco, una de las drogas legales más consumidas (legal para los mayores de 18 años).
El alcohol no afecta a todas las personas por igual, depende de muchos factores, uno de ellos es la graduación alcohólica, es decir, la cantidad de alcohol (no tiene la misma graduación una copa whisky que una cerveza) y de la cantidad que se haya bebido. Pero también depende de:
- El sexo. En las mujeres el alcohol permanece más tiempo en el cuerpo, tardan más en eliminarlo.
- El peso. Si la persona pesa menos le afectará más el alcohol.
- La velocidad con la que se bebe. Si se bebe más rápido las consecuencias son peores.
- Beber con el estómago vacío (sin haber comido). Cuando no se ha comido y se bebe, el alcohol se asimila antes, entra antes en la sangre, y los efectos son peores.
- Beber habitualmente (“tolerancia”). Si se bebe de forma repetida se necesitará más cantidad para conseguir los mismos efectos: se necesita beber más.
Efectos:
- Estar con el punto” o “contentillo”: cuando has bebido poquito, el alcohol te desinhibe (hacer cosas que normalmente no se hacen), relaja, hace que te relaciones más fácilmente con la gente, que te rías, tienes sensación de seguridad, pero también hay menos capacidad de reacción.
- “Estar pedo”: se empieza a perder el control. Cuesta hablar y coordinar los movimientos, ves las cosas borrosas, empiezas a tener sueño, puede que también mareos y vómitos e incluso que ponerse agresivo.
- “Coma etílico”: el cuerpo ya no puede aguantar tanto alcohol (intoxicación fuerte). Puedes desmayarte y perder la conciencia o tener una parada cardio-respiratoria, que puede llegar a provocar la muerte.